Cómo afrontar el bullying

Cómo afrontar el bullying

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Por Babysits, 4 minutos de lectura

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El bullying es un tema delicado, especialmente cuando los niños y adolescentes están involucrados. Es un fenómeno que a menudo se desarrolla en la escuela y, si no se toman precauciones de inmediato, se corre el riesgo de tener consecuencias negativas a largo plazo. Aquí hay algunas señales de advertencia y consejos que te harán ver si tus hijos están sufriendo bullying y te ayudarán a encontrar una manera de superar este momento tan difícil.

Es importante comprender al principio qué tipo de acoso reciben sus hijos. Puede ser verbal o no. En el primer caso es una violencia psicológica podría tener consecuencias mucho peores y también a largo plazo, mientras que en el segundo caso tiene más que ver con una violencia física que tiene como consecuencia, por ejemplo, contusiones en el cuerpo.

Aquí tienes una imagen que te ayudará a detectar si tu hijo lo sufre:

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¿Cuáles son las personas más atacadas?

Los niños y jóvenes acosados suelen ser sensibles, tímidos y, a menudo, con baja autoestima. En otras circunstancias, puede suceder que las víctimas sean extranjeras, discriminadas por el color de su piel.

¿Cómo entender cuando los niños son intimidados?

Hay algunos signos que deberían sonar como una campana de alarma. Las reacciones de un niño acosado pueden variar, pero las más comunes son las siguientes:

  • Una actitud agresiva injustificada: quienes reciben acoso a menudo desahogan su enfado con otros, como amigos y familiares, que se comportan de manera similar al acosador;

  • Cierre total en uno mismo: muchos no quieren salir de casa, hacer actividades con más gente, porque no quieren que las escenas que ocurren en el colegio se repitan también fuera de él.En casos más serios, encuentran excusas para ni siquiera ir a la escuela;

  • Cambios repentinos en el comportamiento: el rendimiento académico en algunos casos cae y, a menudo, hay un cambio en el estado de ánimo en un corto período de tiempo.A menudo, estos niños, en parte porque son muy sensibles, pasan el día llorando tratando de descubrir qué les pasa.

¿Qué precauciones se deben tomar para mitigar la situación?

Como padre, la primera reacción podría ser de ira y tristeza al mismo tiempo; ninguna madre o padre quisiera ver sufrir a sus hijos. Pero antes de comenzar con reacciones impulsivas, es bueno entender primero el problema:

  • Habla con tus hijos. El diálogo es fundamental en la relación entre padres e hijos, especialmente en esta circunstancia. Habla con ellos y trata de entender cuáles son sus miedos. No los juzgues y escúchalos. Esto seguramente ayudará a sus hijos a desahogarse;

  • En segundo lugar, no los incite a la violencia porque complicaría las cosas. Combatir el odio con más odio no es la solución;

  • En cambio, aconséjales que ignoren a los matones. La indiferencia es un arma que no debe subestimarse. Una persona que intimida generalmente siente más placer al provocar a alguien que sabe que reacciona mal, pero si encuentra a alguien que ya no reacciona, gradualmente le dará la voluntad para provocarlo;

  • Algunas situaciones, sin embargo, son más complicadas de lo esperado. En este caso, cuando el diálogo no es suficiente, puede contactar a un profesional.

Puede suceder en algunos casos que los niños se cierren por completo. A menudo, incluso se avergüenzan de compartir este mal momento con alguien, especialmente con sus padres. No subestimes su comportamiento; habla con los profesores o con un amigo de confianza que confirme si hay un problema o no.

Desafortunadamente no hay un hechizo para hacer desaparecer el acoso, pero si se elimina a tiempo, verá que a la larga también se beneficiará.